El Puerto de Manzanillo, el mayor puerto de contenedores del Pacífico mexicano y responsable de aproximadamente el 60% de las importaciones marítimas del país, inició 2026 con una crisis de congestionamiento sin precedentes. Los tiempos de espera para atracar superaron los 12 días durante las primeras semanas de enero y se han mantenido elevados a lo largo del primer trimestre, afectando las cadenas de suministro de cientos de empresas manufactureras y comerciales en México.

Las causas detrás del colapso

El congestionamiento responde a una combinación de factores que se acumularon durante los últimos meses. En primer lugar, el auge del nearshoring en México ha disparado los volúmenes de importación de bienes de capital, insumos industriales y materias primas, especialmente en los sectores automotriz, electrónico y textil. Plantas de manufactura que llegaron al país como consecuencia del reacomodo de cadenas de suministro post-pandemia y post-aranceles generan una demanda sostenida de importaciones que el puerto no estaba dimensionado para absorber.

En segundo lugar, las disrupciones heredadas de la crisis del Mar Rojo siguieron impactando los calendarios de los buques durante el primer trimestre. Aunque la situación en el corredor Suez-Mar Rojo mostró señales de estabilización a finales de 2025, los retrasos acumulados en las escalas portuarias se propagaron durante semanas a lo largo de las rutas transpacíficas, generando llegadas irregulares y acumulación de buques en espera de muelle en Manzanillo.

A esto se suma la infraestructura portuaria, que opera cerca de su capacidad máxima. Las obras de expansión de la Terminal Internacional de Manzanillo (TIM) y la Terminal SSA México avanzan, pero no al ritmo que demanda el crecimiento del comercio.

Impacto en las cadenas de suministro

Las consecuencias para importadores y exportadores son múltiples. Los costos de almacenaje y sobreestadía se han disparado, con cargos por demora que en algunos casos duplican el costo del flete original. Los retrasos en la llegada de insumos han obligado a varias plantas a ajustar sus líneas de producción o a recurrir al flete aéreo de emergencia para mercancías críticas.

Los exportadores tampoco se salvan: la escasez de espacio en buques con salida desde Manzanillo ha complicado el cumplimiento de tiempos de entrega hacia mercados de Asia y Oceanía.

Alternativas y recomendaciones

Ante este escenario, varias empresas están explorando alternativas portuarias. El Puerto de Lázaro Cárdenas, en Michoacán, ha ganado relevancia como alternativa en el Pacífico mexicano, con menor congestionamiento y buenas conexiones ferroviarias al interior del país. En el Atlántico, Veracruz y Altamira continúan siendo opciones viables para importaciones desde Europa, el Mediterráneo y la costa este de EE.UU.

En Vermur Logistics monitoreamos en tiempo real la situación en todos los puertos de México y el mundo. Si tienes carga programada para llegar vía Manzanillo en los próximos meses, contáctanos — podemos ayudarte a evaluar rutas alternativas, anticipar costos adicionales y diseñar una estrategia que minimice el impacto en tu cadena de suministro.

Fuente original

"El Desafío de la congestión en el puerto de Manzanillo: Soluciones y Estrategias" — The Logistics World

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